Simulador de huracanes
Lanza un huracán de cualquier fuerza contra una ciudad costera real y mira cómo su marejada ciclónica avanza sobre el relieve real, con las zonas de viento y una estimación de víctimas.
Abrir el simulador de huracanesQué hace este simulador
Elige una ciudad costera y fija la velocidad del viento sostenido al tocar tierra, desde una débil categoría 1 a 120 km/h hasta 320 km/h, más de lo que se ha medido hasta ahora en cualquier llegada a tierra. La tormenta entra girando desde el mar y toca tierra en el punto que elegiste, y pasan dos cosas a la vez:
- La marejada ciclónica, el agua de mar que el viento empuja hacia la costa, inunda el litoral sobre datos reales de elevación. Pierde alrededor de un metro de altura por cada 2,5 km que avanza tierra adentro, así que las marismas bajas y los deltas se hunden mientras una loma o un terraplén la frenan.
- El campo de viento se extiende desde el ojo: vientos de categoría 5, 4 y 3 cerca del centro, vientos huracanados (más de 119 km/h) a decenas de kilómetros y temporal a cientos de kilómetros.
El balance cuenta a las personas que viven en el terreno inundado, según la profundidad del agua, más el número mucho menor de muertos por el viento y los objetos que salen volando. Como en todo el sitio, supone que nadie evacuó.
Las categorías Saffir-Simpson
Los huracanes se clasifican por su viento sostenido más fuerte. Las cifras de marejada son los rangos típicos de la versión antigua de la escala; el Centro Nacional de Huracanes las retiró en 2010 porque las marejadas reales varían muchísimo con el tamaño de la tormenta y la forma de la costa, pero siguen siendo una buena orientación de lo que puede esperar una costa abierta.
- Categoría 1: 119–153 km/h. Daños en tejados y revestimientos, cortes de luz; marejada de 1,2–1,5 m.
- Categoría 2: 154–177 km/h. Daños importantes en tejados, muchos árboles caídos; marejada de 1,8–2,4 m.
- Categoría 3: 178–208 km/h. El primer huracán «mayor»: casas bien construidas dañadas, sin luz ni agua durante días; marejada de 2,7–3,7 m.
- Categoría 4: 209–251 km/h. Tejados y muros exteriores arrancados, la zona incomunicada durante semanas; marejada de 4–5,5 m.
- Categoría 5: 252 km/h o más. La mayoría de las casas de madera destruidas; marejada de más de 5,5 m.
Las tormentas históricas del control no usan esta tabla: cada una lleva la marejada que se midió de verdad, y por eso Katrina, «solo» de categoría 3, inunda más que una categoría 5 de manual.
Por qué mata el agua y no el viento
El viento destroza edificios, pero la gente que se refugia dentro suele sobrevivir. El agua es distinta: una marejada de unos pocos metros llega en cuestión de horas, llena las plantas bajas y arrastra casas enteras. Un estudio del Centro Nacional de Huracanes concluyó que la marejada ciclónica causó alrededor de la mitad de todas las muertes por huracanes atlánticos en Estados Unidos entre 1963 y 2012, más que el viento, las inundaciones por lluvia y los tornados juntos.
Los grandes desastres por huracán fueron ahogamientos. El ciclón Bhola de 1970 empujó una marejada de hasta 10 m sobre las islas del delta del Ganges y mató a unas 300 000 personas. El ciclón Nargis, en 2008, metió unos 4 m de agua de mar en el llano delta del Irrawaddy, en Myanmar, y mató a 138 000. En el simulador verás lo mismo: en casi todas las ejecuciones, la marejada explica la mayor parte de las víctimas.
Tormentas que vale la pena simular
- Katrina sobre Nueva Orleans: una categoría 3 con una marejada de 8,5 m
- Haiyan sobre Tacloban: la llegada a tierra más fuerte registrada, 2013
- Bhola sobre Chittagong: el ciclón tropical más mortífero jamás registrado
- Sandy sobre Nueva York: solo categoría 1, y aun así se inundó el metro
- Una categoría 5 sobre Miami: el escenario para el que se prepara Florida
- Un supertifón sobre Hong Kong: Mangkhut pasó a menos de 100 km en 2018
Lo que el modelo deja fuera
Esto es un «qué pasaría si» construido sobre relieve real y población real, no un pronóstico. La marejada simplemente sube alrededor del punto que eliges, igual por todos los lados, mientras que en una tormenta real es más alta a la derecha de la trayectoria en el hemisferio norte, donde el viento sopla hacia tierra. No se modelan las inundaciones por lluvia, la marea, las olas que van montadas sobre la marejada ni el recorrido de la tormenta tierra adentro, y tampoco los diques ni los muros de contención: los datos de elevación solo ven el suelo.
Y los huracanes reales se pronostican con días de antelación. La evacuación reduce las víctimas en órdenes de magnitud: Katrina mató a unas 1 800 personas, no a los cientos de miles que el simulador muestra para Nueva Orleans sin que nadie se vaya. Los números de aquí responden a una sola pregunta: cuánta gente vive donde llegaría el agua.
Preguntas
¿Qué es una marejada ciclónica?
Una subida del mar por encima de la marea normal, causada sobre todo por el viento del huracán, que apila el agua contra la costa, y un poco por su baja presión, que levanta la superficie del mar. Es peor donde el fondo marino es poco profundo durante un largo trecho, como en el golfo de México o en el golfo de Bengala.
¿Qué diferencia hay entre huracán, tifón y ciclón?
Solo el océano. El mismo tipo de tormenta es un huracán en el Atlántico y el Pacífico nororiental, un tifón en el Pacífico noroccidental y un ciclón en el océano Índico y el Pacífico Sur. El simulador los trata a todos igual.
¿Podría un huracán golpear mi ciudad?
Los huracanes se forman sobre mares tropicales cálidos y suelen perder fuerza rápidamente sobre aguas frías y sobre tierra, así que golpean costas situadas entre unos 10° y 40° de latitud. El simulador te deja hacer que uno toque tierra en cualquier costa, lo que lo convierte en un «qué pasaría si» para lugares como Europa, adonde los huracanes reales casi nunca llegan.
¿Es realista el número de muertos?
Es el número si nadie evacuara, lo que lo hace deliberadamente pesimista. Las tormentas sin aviso sí mataron a esa escala (Galveston en 1900, Bhola en 1970), pero los pronósticos y las evacuaciones modernas suelen dejar las muertes en una pequeña fracción de eso.